viernes, 30 de noviembre de 2012

YA ESTOY DE NUEVO EMBARAZADA ASURBANIPAL

En primer lugar pedir disculpas por no haber publicado antes, pero ha habido problemas de conexión con blogger y hasta ahora no me han dejado. Y en segundo lugar, ya que el sector adolescente que me sigue me ha pedido con insistencia que escriba sobre la historia de los métodos anticonceptivos, pues venga ahí va y como hay más escrito de lo que yo pensaba, pues esta semana un capítulo y la que viene el desenlace. Dicho esto, me meto con el tema.
 
Cuando me puse a leer sobre el asunto de esta semana me entraron dos dudas: ¿desde cuándo se usan? y más que nada ¿desde cuándo el ser humano ha relacionado el acto sexual con la fertilidad?. La primera pregunta tiene más o menos fácil respuesta, la segunda no tanto. Por lo que parece, el hombre lleva utilizando métodos anticonceptivos unos 12.000 años y ¿de donde me saco esto?, pues de unas pinturas rupestres que hay en la Cueva de Combarelles en Francia. Os muestro el dibujo en cuestión.
 
 
 
¿Qué os parece? ¿estamos realmente ante la imagen de un señor con un preservativo o estamos ante la imaginación de los arqueólogos? (aunque pobres, he de decir en su defensa que tiene que ser muy difícil interpretar la Historia basándose en unas pinturas que muy nítidas no es que sean). Yo realmente no sabría decir, lo único que aportaría sería que:
  1. Que a estos franceses les encanta ser los primeros y los inventores de todo (lo cual no me parece mal que conste)
  2. Que yo al lado del buen señor del dibujo veo un burro y no una mujer.
¿Desde cuándo tenemos pruebas materiales y textos escritos? Pues como no podría ser de otra forma ¡desde los egipcios!, pero mira que nos dan juego estas gentes. Concretamente hay dos papiros: el Papiro de Ebers y el Papiro de Petri (1850 a.C.). Ambos son de contenido médico, en el caso del primero nos hablan de un DIU (dispositivo Intrauterino) usado por ellos y en el segundo nos dan la receta de como hacer un espermicida. Empecemos por el primer caso: se hace un tapón de hilo mezclado con miel y se introduce en la vagina, ea, ya está, ya tenemos una estupenda barrera. En el segundo caso pues a fabricar el anticonceptivo en casa ¿qué cómo hacemos un espermicida casero? pues muy simple, se mezcla excremento de cocodrilo con miel y se unta en la vagina, la cual ha sido previamente tratada con bicabornato para irritarla (y digo yo ¿no tendría ya bastante irritación? ) ¿qué no tenemos grasa de cocodrilo a mano? pues a usar el tapón. Sí, ya sé que suena asqueroso y no muy higiénico, pero los egipcios eran muy listos así que seguro que razón tenían. Aún así, en algunas tumbas han aparecido también condones que  se fabricaban con tripas de pez o animal, concretamente cordero y se ataban con un cordel. Este tipo de anticonceptivo era reutilizable. Ahí tenéis una foto de un condón conservado en el Museo del Cairo.
 
 
 
Adelantándonos un poco más en el tiempo tenemos a los griegos, que además de ser expertos en la creación y uso de lubricantes (y no pienso profundizar más en el tema), también fabricaron espermicidas, de hecho Aristóteles que era muy listo aunque no sé yo si en estos menesteres, nos decía que había que untarse la parte de la matriz en la que cae el semen con aceite de cedro o con un ungüento de plomo e incienso mezclado con aceite de oliva.(¡Ay madre, yo casi que me quedo con la grasa del cocodrilo!). Hipócrates también habló del asunto y dijo que si una mujer se metía un objeto extraño en la vagina, pues que evitaba los embarazos (si claro, y con la abstinencia también se evitan).
 
En época de los romanos y concretamente las prostitutas, antes de atender a los clientes, se hacían lavados vaginales con vinagre; y un médico de tiempos de Adriano, llamado Soriano de Éfeso, nos da otra receta para hacer un anticonceptivo femenino: aceite rancio de oliva con miel y resina de cedro, todo muy bien machacadito y la pasta resultante pues al útero. También este buen señor hablaba del uso de tapones vaginales, pero en este caso lo que había que meterse era una esponja empapada en vino (si es que no hay nada como emborrachar a los espermatozoides). He leído en algunos sitios, aunque no tengo muy claro la veracidad, que Soriano de Éfeso recomendaba ponerse en cuclillas después del acto sexual y estornudar, y en casos muy extremos ???????? había que saltar siete veces levantando los brazos. Sin opinión al respecto, no puedo.
 
Por último hablar de los chinos, que eran muy finos y delicado ellos en esto de evitar embarazos. Pues nada, un tal doctor Sun Ssu Mo tenía la siguiente receta que estoy segura que resultado daba: la mujer tenía que tomarse una píldora tan grande como una yuyuba (no tengo ni idea de como es esta fruta) hecha a base de mercurio y aceite y muy frito. La forma de tomarla era con el estómago vacío y así se evitaba la preñez para siempre. No, si de esto estamos seguros, pero no sólo embarazos seguro que mucho más.
 
¡Qué suerte haber nacido mujer ahora y en Europa!. La semana que viene os escribo la segunda parte y os doy bibliografía por si os queréis especializar. Si alguien se anima en experimentar en carne propia, pues nada, que nos lo cuente en los comentarios. Buena semana a todos/as
 
 
 
 
 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, ¡qué suerte haber nacido ahora y en Europa!

Nacho dijo...

Ay.., si tan solo hubiera sido más fácil conseguir grasa de cocodrilo en España de los años 50…Esta crisis podría ser más llevadera…(y no quiero entrar en política)

patricia LOPEZ RODRIGUEZ dijo...

Ja ja ja. Comentario muy acertado y no quiero entrar en política

rosana dijo...

Pues a mí ya me parece un logro haber relacionado "el acto" con el embarazo, dada la amplia casuística de fertilidad...en fin, está claro que la miel debe ser anticonceptiva, porque todo lo pringaban con ella y ¡hala!, ¡padentro!...del mercurio ni hablamos...con eso ni embarazo ni nada, directamente al hoyo...

patricia LOPEZ RODRIGUEZ dijo...

Buenos los chinos no mentían, con mercurio evitabas la preñez para siempre, pero vamos, la preñez y todo, total en el hoyo poco se puede hacer